Síntomas más habituales
- No sube o no baja del todo, se queda a medio camino
- Se atasca en un punto concreto siempre en el mismo sitio
- Hace un ruido nuevo, un chirrido o un golpeteo al moverse
- Cuesta más que antes girar la manivela o tirar de la cinta
- En una motorizada, el motor suena pero la persiana no se mueve
Cada síntoma suele apuntar a una causa distinta, por eso conviene describirlo bien por teléfono antes de venir: ayuda a llevar la pieza adecuada y a no hacer dos visitas por lo mismo.
Qué suele fallar dentro del cajón
La avería más frecuente es la cinta o la cuerda: se deshilacha con el sol y el uso hasta que se rompe, normalmente a media subida. Si la persiana es de láminas con eje, también falla la polea por la que pasa la cinta, o el resorte que la enrolla.
Cuando además hace ruido o pesa más de lo normal, puede haber una lama torcida o descolgada dentro de las guías, no solo el mecanismo de subida. Si la persiana es motorizada, la avería puede estar en el motor: consulta también nuestra página de motorización.
Reparar o cambiar la cinta
Si el problema es solo la cinta, no hace falta tocar nada más: se retira la vieja, se pasa una nueva por la polea y se ajusta la tensión. Es la reparación más habitual y, si se hace antes de que la cinta se rompa del todo, evita que la persiana se quede bloqueada de golpe.
Tienes el detalle completo en cambio de cinta de persiana. Si en cambio la persiana es nueva y quieres cambiarla entera en vez de repararla, mira instalación de persianas.
Persianas de vivienda y de local
Reparamos tanto persianas de vivienda —aluminio, PVC, con lamas o enrollables— como persianas metálicas de comercios y locales, que por el uso diario se desgastan antes. Si es la persiana de un negocio, tiene su propia página: persianas de local.